6 consejos para mantener la motivación para hacer ejercicio

En esta casa a todos nos apasiona el fitness. Más que una rutina, lo llevamos por dentro. Aún así, nos consta que incluso los deportistas más aplicados sucumben a la rutina y les cuesta mantener la motivación de vez en cuando. La vida se entromete con sus compromisos laborales, familiares y amistosos. De modo que, para alcanzarlas, es importante no perder de vista nuestras metas. ¿Te cuesta mantener la motivación para hacer ejercicio? Aquí tienes 6 consejos ¡para motivarte y coger el toro por los cuernos!

 

1. Cómo motivarte para hacer ejercicio: sé inteligente, sé «SMART»

Como deportistas disfrutamos probando deportes nuevos y marcándonos nuevos retos. Eso puede acabar en fracaso, pero de los fracasos se aprende. A pesar de ello, lo que nos mueve es batir récords personales y cosechar éxitos. Para alcanzarlos, conviene concentrarse en conseguir una sola meta y no varias. Esa meta debe ser importante para ti y, preferiblemente, incluir un elemento emocional. Cuando algo nos importa de verdad es cuando encontramos motivación para hacer ejercicio. 

Dinos, ¿cuál es tu próximo sueño? Quizá estés preparando un maratón para que te acepten en un club de running. O quizá te gustaría ser mejor ciclista para hacer más escapadas al campo con un grupo de amigos. Tener una meta con un componente emocional cuando el entrenamiento se nos hace cuesta arriba nos ayuda a visualizar el objetivo final sin pensar solo en el deporte. 

¿Nuestra varita mágica para no despistarnos?  ¡Las metas inteligentes o «SMART»! Se trata de un método para establecer metas alcanzables. Lo que necesitas es que tu meta sea:

  • Específica: Es decir, personalizada, adaptada a ti y tu circunstancia. Piensa en lo que has alcanzado ya para decidir tu próximo reto.

  • Medible: Evita las metas imprecisas, tipo «correr mejor», y opta por metas concretas como «Quiero correr 10 km en menos de una hora».

  • Alcanzable: Tu meta debería ser un reto (eso buscamos, ¿no?), pero cuidado con poner el listón demasiado alto y elegir metas poco realistas.

  • Relevante: Empieza por tus habilidades presentes y elige una meta acorde con ellas.

  • Temporizada: Ponte fecha límite. Mejor que sean metas modestas a corto plazo que metas ambiciosas a años luz.

Es una técnica inteligente para acercarnos a nuestras metas y a ese sentimiento que nos hace tan felices: ¡el de alcanzarlas!

2. Crea una rutina de entrenamiento. 

Bien, hemos definido una meta. ¿Y ahora qué? Nos hace falta un plan para alcanzarla. Una planificación que nos ayude a mantener la motivación para hacer ejercicio y a medir nuestro progreso. Hora de planificar:

  • ¿A qué hora entrenarás?

  • ¿Qué días entrenarás?

  • ¿Qué harás en cada sesión?

Lógicamente, es importante ser flexible. A veces la vida, el trabajo e incluso la enfermedad se nos cruzan por el camino y nos obligan a posponer una sesión o a tener que saltársela por completo. Eso no significa necesariamente que tu plan haya fracasado ni que no vayas a alcanzar tu meta, así que ¡qué no cunda el pánico! Céntrate en terminar tu próxima sesión y en adaptar tus expectativas un poco.

 

3. Aunque llueva o haga sol, no dejes que el cambio de estaciones arruine tu entrenamiento.

Claro que es fácil entrenar en el gimnasio, secos y calentitos; pero, si el entrenamiento es al aire libre, el tiempo puede echar por tierra tu sesión. ¿Te suena? Empiezas a correr en junio cuando hace sol y no hay quien te pare. Luego llega noviembre, empieza a llover y a hacerse de noche más temprano, y ya no es tan fácil mantener aquella motivación del verano.

Nuestro consejo para no flaquear es planificar. Eso incluye no dejarse la botella de agua en verano – ¡la hidratación es fundamental!– y, en invierno, invertir en ropa deportiva más abrigada y cambiar el horario para no andar corriendo por la noche.

Por suerte, la mayoría de deportes pueden practicarse tanto dentro como fuera. Así que no dejes que los cambios de estación se vuelvan excusas para no entrenar; para ello, es importante armarse con un plan.

 
4. Busca un compañero de entrenamiento

Esos días que no encontramos la motivación para salir a entrenar, contar con un aficionado al fitness que salga con nosotros nos ayuda a ser más responsables. Así, cuando el entrenamiento se nos hace cuesta arriba, ¡tenemos a alguien que nos anime a seguir! No hay por qué tener la misma meta necesariamente, pero una rutina de entrenamiento parecida para un mismo deporte sí es útil. Una buena forma de motivarse sería compartir vuestro progreso con un amigo utilizando una de esas aplicaciones deportivas que ayudan a monitorear tu ejercicio. Así que, ya sabes: ¡rodéate de motivación!

5. Varía el entrenamiento

Siguiendo la misma rutina de ejercicio todos los días es fácil que la monotonía nos invada y eso, podría afectar a nuestra motivación. Descubrir algo nuevo nunca falla, así que, ¿por qué no te apartas un poco de lo ya conocido y pruebas un deporte nuevo? Los hay para todos los gustos, desde HIIT hasta trail running, triatlón o escalada... Consulta algunas de nuestras ideas de entrenamiento, deja tu rutina por un momento y ¡ponle variedad! 


6. No olvides descansar 

Una cosa es mantener la motivación para entrenar, y otra muy distinta pararse a descansar.
Es importante incorporar días de descanso a tu plan por dos razones: 

  • Es necesario para la recuperación y desarrollo de los músculos

  • También lo es para tu motivación, porque estar entrenando todo el rato o empujándonos continuamente para alcanzar nuestra meta puede desmotivarnos y hacernos abandonar.

Así que, tómate días libres y dedícate a cosas completamente ajenas a tus metas. Sabemos que das el 100% en todo; pero, a veces, encontramos la motivación cuando ponemos el freno.

¿Listo para alcanzar tu meta? Te apoyamos en cada paso. ¿Sabías que estamos en Instagram? ¡Síguenos si quieres un chute de motivación diario!


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